En días pasados, en las redes sociales circuló una fotografía donde fue captado un cazador con su presa: un borrego cimarrón. Obviamente que a todos nos causó y nos seguirá causando indignación ver tal aberración, pero más allá de la impresión que causa ver tales gráficas, el saber que aún en estos tiempos se efectúe tal tipo de cacería, nos asombra; además que esta actividad es considerada legal por las leyes ambientales mexicanas bajo el pretexto de brindarles protección a los mismos animales, esto por medio del otorgamiento de permisos para la cacería, y con el dinero recaudado por la venta de los llamados “cintillos”, que son unas tiras de papel engomado que en el remoto caso de que algún inspector de PROFEPA pesque al cazador con su pieza de caza, el cintillo justificará que la cacería es totalmente legal y asunto concluido.