Evocaciones de Sudcalifornia

Un abrazo a la niña que fui

Tímida e insegura.

A esa niña delicada y sensible,

que lloró y sufrió.

Ella se sintió sola.

Un abrazo a la mujer en la que me he convertido, terca e imperfecta pero siempre genuina.

Fuerte con el corazón siempre demasiado expuesto.

A la mujer que está tratando de mejorar y que nunca deja de soñar.

Por la mujer que soy.

Por todo el amor que llevo dentro.

Por mis victorias y mis derrotas.

Por todas las veces que me caí y levanté.

Por todas esas lágrimas que lloré

Por todas esas veces que sola lo logré.

Por todos los monstruos que enfrenté.

Un abrazo a la niña que sigo siendo y que siempre seré!!!


Guillermina Angélica Montes Alvarado
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